Dr. Salvador Santoyo Rincón1
1Médico pediatra Hospital General Salamanca, Capítulo Salamanca
Bol Col Ped Gto 2026;4(3):11-13
La sexualidad ha sido un tema tabú pese a su importancia para cumplir con la función de la reproducción y ser un pilar importante que sostiene el bienestar integral de todas las personas. Como padres, hablar con nuestros hijos desinformadamente al respecto es tan grave como evitar tocar el tema, ya que es una necesidad fisiológica y su despertar genera curiosidad, por lo que van a intentar aprender del tema a partir de las fuentes a su alcance, incluidas las redes sociales y sus contenidos no verificados. La evidencia muestra que cuando la comunicación familiar es escasa, tardía o centrada únicamente en el riesgo, aumenta la vulnerabilidad frente a información inexacta y conductas sexuales de riesgo (1,2). En contraste, estudios recientes destacan que una comunicación abierta, clara y continua entre padres o cuidadores y sus adolescentes se asocia con mejores resultados en salud. Por ejemplo, un inicio sexual más tardío, mayor uso de métodos anticonceptivos y menor exposición a la violencia durante el noviazgo (1,3).
La sexualidad no solo consiste en tener relaciones con fines lúdicos o reproductivos, sino que implica, además, una gran carga afectiva que impacta directamente en la autoestima y la estructuración de la personalidad. El desarrollo psico-sexual condiciona intensos cambios físicos, psicológicos y sociales, y con ellos, mares de pensamientos, dudas, deseos, emociones y conductas que ponen a prueba la autoestima y la autoconfianza. Sin embargo, todo ello es necesario para alcanzar el autoconocimiento, para que el niño, niña o adolescente, cuando llegue a ser adulto, pueda consolidar una personalidad con la cual enfrente la vida y elija libremente cómo quiere vivirla y ser feliz.
Entender y reconocer la sexualidad y su diversidad como una necesidad humana que debe ser satisfecha, es primordial para abrir los canales de la comunicación entre quienes piensan, sienten y actúan de forma diferente; con lo que se aminoran los efectos nocivos del estigma y la discriminación.
Este artículo es un intento por brindar a los padres los conceptos básicos con respecto a la diversidad sexual, con el afán de despertar su interés en profundizar más al respecto y convertirlos en fuentes confiables de información para sus hijos y romper las barreras tabú que envuelven el tema aún en estos días.
Comencemos comentando que la diversidad de la sexualidad deriva de 4 facetas:
1.- El sexo biológico: depende de la expresión genital y/o genética.
Habitualmente de él deriva el sexo asignado al nacer. Con pene y testículos (cromosomas XY) es “masculino” y con útero, ovarios, vulva y vagina (cromosomas XX) es “femenino”. Al estado en el que los genitales externos no se diferencian adecuadamente se le conoce como “intersexual”.
2.- Identidad de género: se refiere al género con el cual se percibe a sí mismo. Puede ser “Binario” (hombre o mujer) o “No Binario”. De los binarios, cuando el sexo asignado al nacer coincide con el que se identifica, se le conoce como “cisgénero” y cuando no, se le llama “transgénero”. Los no binarios se subclasifican en: a) Fluido (cuando su identidad no permanece en el tiempo y puede cambiar según el contexto), b) Agénero (se identifican sin género), c) Pangénero (se identifican con varios géneros a la vez o de forma fluida), d) Queer (no acepta las etiquetas de ninguna de las categorías tradicionales).
3.- Expresión de género: es la manera en que se expresa el género empleando la conducta, el lenguaje corporal y/o la vestimenta. Sus subdivisiones coinciden en gran medida con las de la identidad de género, sin embargo, es necesario agregar el concepto de: A) Transexual: cuando expresan su transgénero mediante intervenciones médicas como la terapia hormonal y/o cirugías de afirmación de género. B) Travesti: cuando prefiere vestirse con ropa o accesorios asociados social o culturalmente al género opuesto al asignado al nacer.
4.- Orientación sexual: se refiere al patrón de atracción afectiva, romántica y sexual hacia otras personas, con base en su identidad de género. Tiene muchas categorías; las más relevantes son: A) Heterosexual: atracción hacia personas del género opuesto. B) Homosexual: atracción hacia personas del mismo género (Gay = hombres que son atraídos por otros hombres o Lesbianas = mujeres atraídas por otras mujeres). C) Bisexual: atracción hacia personas del mismo género y hacia las del opuesto. D) Pansexual: atracción hacia todas las personas independientemente de su sexo asignado, identidad de género u orientación sexual. E) Polisexual: se siente atraído por personas de diferentes identidades, orientaciones, sexos biológicos o expresiones de género; sin embargo, no hacia todas, lo que lo diferencia de la pansexualidad. F) Demisexual: la atracción sexual se genera solo después de haber establecido una conexión emocional con la otra persona, sin importar ninguna de las facetas de su sexualidad.
La diversidad sexual reconoce este amplio abanico de posibilidades y sus combinaciones, y todas ellas dentro de la normalidad, es decir, ninguna representa un estado patológico o de enfermedad. Conocerlas nos permite entender de manera integral la sexualidad y así poder ayudar a los más jóvenes a vivir su propia sexualidad con más libertad y reduciendo al máximo los riesgos que implica.
Actualmente se acepta el anagrama LGBTIQ+ para referirnos a la comunidad formada por todas las personas que no encajan completamente en modelo heteronormativo (modelo en el cual caben solo los heterosexuales cuyo sexo asignado o biológico, corresponde con su identidad y expresión de género). Las siglas tienen el siguiente significado:
L Lesbiana.
G Gay.
B Bisexual.
T Transexual, Transgénero.
I Intersexual
Q Queer.
+ Todos aquellos cuya diversidad en la orientación sexual, identidad y expresión de género no está incluida en los anteriores.
El rechazo a la diversidad sexual tiene su origen en el miedo. Miedo al rechazo, al estigma y a la discriminación, ya sea propio y/o el de algún ser querido. Todos sufrimos al saber lastimado un ser amado. Por ello, es necesario reconocer que el rechazo nace del miedo y el conocimiento sirve para enfrentarlo.
Las palabras perfectas para comunicarnos con nuestros hijos son aquellas inspiradas por el amor, las cuales siempre los protegerán con su manto de respeto, empatía, reconocimiento y respaldo.
BIBLIOGRAFÍA
1.- Widman L, Choukas-Bradley S, Helms SW, Golin CE, Prinstein MJ. Parent-adolescent sexual communication and adolescent safer sex behavior: A meta-analysis. JAMA Pediatr. 2016;170(1):52-61. https://jamanetwork.com/journals/jamapediatrics/fullarticle/2468100
2.- Melese M, Esubalew D, Siyoum TM, Worku YB, Azanaw J, Mengistie BA. Parent–adolescent communication on sexual and reproductive health issues and associated factors among secondary public-school students in Gondar town. Front Public Health. 2024; 12:1342027. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39290406/
3.- Hurst JL, Widman L, Brasileiro J, Maheux AJ, Evans-Paulson R, Choukas-Bradley S. Parents’ attitudes towards the content of sex education in the USA: Associations with religiosity and political orientation. Sex Educ. 2023;24(1):108-124. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10923385/
