ASOCIACIÓN MEXICANA DE INFECTOLOGÍA PEDIÁTRICA SOBRE EL IMPACTO DE LA VACUNACIÓN EN LA DISMINUCIÓN DE LA CARGA DE ENFERMEDAD NEUMOCÓCICA EN MÉXICO, 2024
Dr. Rafael Hernández Magaña1
1Miembro numerario de la Academia Mexicana de Pediatría,
Infectólogo Pediatra Hospital de Especialidades Pediátricas de León,
Colegio de Pediatras del Estado de Guanajuato Capítulo León
Bol Cient Cult Col Ped Gto 2024;2(4):10-12
Considerando que la enfermedad neumocóccica invasiva (ENI) afecta principalmente a la población de más de 65 años y niños menores de 2 años y es responsable de alrededor de un millón de muertes anuales a nivel global y de las cuales alrededor de 300,000 ocurren en menores de 5 años, la Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica se comprometió en realizar un consenso actualizado para difundir a la comunidad pediátrica la información sobre el impacto que tiene la vacunación en la carga de la enfermedad invasiva y no invasiva en México y América Latina.
La introducción de las vacunas neumocóccicas conjugadas (PCV) ha generado el reemplazo de los serotipos vacunales por serotipos no incluidos en las mismas, dicha sustitución generó el incremento en serotipo 19A en diversas partes del mundo con el consiguiente incremento en la resistencia a penicilina. A partir de estas evidencias se han generado cambios en las estrategias de vacunación para disminuir la enfermedad neumocóccica por serotipos no incluidos en las vacunas utilizadas en diversas regiones tales como el aumento en cobertura que ha ido de PCV7, PCV10 y PCV13, de allí el incremento de la vigilancia epidemiológica de los serotipos involucrados en infecciones invasoras, con énfasis en el 19A, 23A y 35B, y los que emerjan con el tiempo.
Debido a que el estado de portador nasofaríngeo de Streptococcus pneumoniae es un prerrequisito para desarrollar la enfermedad tanto invasora como no invasora, su monitoreo después de la introducción de cada vacuna es de suma importancia para generar el conocimiento sobre los serotipos emergentes.
Si bien, la efectividad de la vacunación contra neumococo se debe reflejar principalmente en la reducción de la mortalidad, en el descenso de la ENI e incluso de la no invasora, la poca evidencia en la literatura tanto de México como de Latinoamérica no permite evaluar el impacto preciso que tiene la vacunación, y aunque sí es evidente la reducción de la carga de la enfermedad debemos fortalecer la vigilancia, la investigación y las coberturas vacunales.
En cuanto a la enfermedad no invasora (otitis media y neumonía comunitaria) hay evidencia firme de su reducción posterior a la inclusión de las vacunas conjugadas en el esquema universal de vacunación, por lo que el descenso en las coberturas que fue acentuado en los últimos años debe ser recuperado ante el incremento inminente en la tasa de infecciones.
La introducción de las vacunas PCV15 y PCV20 ha mostrado un perfil de seguridad e inmunogenicidad comparable al presentado por PCV13 lo cual contribuye a fortalecer los esfuerzos en la reducción de la enfermedad neumocóccica, objetivo que es difícil de cumplir sin una elevada cobertura de vacunación.
Al tener una nueva vacuna conjugada se debe evaluar la intercambiabilidad con las anteriores, para este efecto la Organización Mundial de la Salud recomienda el completar esquemas con la misma vacuna iniciada, postura a la cual se suma el presente consenso, al estar disponible PCV20 se deberá utilizar como refuerzo o para completar esquemas según los modelos de intercambiabilidad.
En cuanto a la efectividad de los diferentes esquemas propuestos, se ha demostrado ser similar al utilizar un esquema primario de 2 o 3 dosis y un refuerzo a los 12 a 15 meses, por lo que es adecuado continuar en México el esquema establecido (2 + 1), no recomendando el esquema que elimina la dosis de refuerzo o 3+0.
Debido a que los niños inmunocomprometidos y con patologías crónicas tienen una mayor mortalidad, así como en el número de infecciones se debe fortalecer el tener esquemas completos y según sea el caso, edad, patología y esquema el reforzar con la aplicación de una PCV adicional o de polisacáridos.
Es importante considerar en el ámbito familiar la protección del adulto mayor y tener en mente las nuevas opciones de vacunas conjugadas, debiendo adoptar el esquema adaptado tanto al no vacunado como al ya recibido por cada persona ya sea con vacuna de polisacáridos o alguna PCV actualizada.
